El libro trata de los patrones de conducta que todos tenemos en el subconsciente en relación con el dinero. Según el autor, estos patrones de conducta se aprenden en la infancia y pueden hacer que tengamos una mala relación con el dinero.

El objetivo del libro es, por lo tanto, darnos a conocer los patrones de pensamiento de los ricos y hacer que desarrollemos una mentalidad millonaria.

Según T. Harv Eker,

Si tenemos creencias limitantes con respecto al dinero, nunca conseguiremos ser millonarios. Por eso, tenemos que cambiar nuestros pensamientos y patrones en relación con el dinero, sino nunca lograremos el éxito y la riqueza que queremos.

Los pobres no quieren ser ricos. El dinero les da miedo. Su mente está programada para temer la riqueza. Por eso, inconscientemente, alejan toda oportunidad de ganar más dinero. Algunas de las creencias limitantes que no nos permiten alcanzar la riqueza son:

El miedo a perderlo todo.
El creer que los ricos son malos
El temor a que los demás nos envidien.
No se trata de un libro sobre economía o finanzas, sino de crecimiento personal, cuyo propósito es hacer que haya un cambio de mentalidad en el lector.

«Los Secretos de la Mente Millonaria»El libro se divide en dos partes: «el patrón del dinero» y «los archivos de la riqueza». A continuación, veremos en detalle cada parte.

El patrón del dinero

Esta parte del libro trata sobre nuestra forma de pensar sobre el dinero. Como vimos antes, nuestros pensamientos acerca del dinero y la riqueza suelen estar relacionados con lo que oíamos en la infancia.

Según el autor,

Los pensamientos crean sentimientos que, a su vez, son los que nos llevan a tomar acciones que darán resultados.

En otras palabras, si piensas que el dinero es malo, tendrás sentimientos de rechazo hacia él, lo que provocará que tus acciones te lleven a alejarlo de tu vida y, como resultado, no te enriquecerás.

Todos tenemos un patrón del dinero, que funciona como un termostato financiero. Ese termostato está arraigado en nuestro subconsciente e impide que alcancemos la riqueza que deseamos porque hace que nuestros gastos e ingresos estén siempre al mismo nivel. De esta forma, siempre gastarás lo que ganes. Si un mes consigues aumentar tus ingresos, tu subconsciente hará que gastes esa cantidad en vez de ahorrar.

Pero ¿por qué pensamos como pensamos sobre el dinero?

Eker nos cuenta que ese condicionamiento financiero surge a partir de tres influencias:

Programación verbal: se refiere a todo lo que oías cuando eras pequeño en relación con el dinero. Si creciste escuchando que el dinero es algo malo, estarás condicionados para huir de él.
Modelos de referencia: aquí el autor se refiere, sobre todo, a los padres. Si tus padres tenían creencias limitantes acerca del dinero, éstas habrán quedado grabadas en tu subconsciente y, a día de hoy, te seguirán dominando. Esto es así sobre todo por algo que se conoce como «votos inconscientes de lealtad hacia nuestros padres». Queremos agradarles y no nos permitimos fallarles, por eso nos cuesta tanto liberarnos de las creencias limitantes de la infancia.
Incidentes concretos: si has pasado por alguna mala situación relacionada con el dinero, ésta quedará grabada en tu subconsciente y te impedirá enriquecerte.
Los archivos de la riqueza
En este apartado del libro, el autor explica las 17 formas de pensar de los ricos que los diferencian de la gente que no consigue enriquecerse (a los que denomina «pobres», aunque lo hace sin que ello tenga ninguna connotación negativa, sino simplemente como hecho objetivo sobre su situación financiera) y nos explica cada una de ellas. Aquí voy a explicar cada una de etsas diferencias en la forma de pensar brevemente, pero en el libro se explican con mayor detalle y con numerosos ejemplos en los que seguro que te reconoces.

  1. La gente rica piensa: «Yo creo mi vida». La gente pobre piensa: «La vida es algo que me sucede»

T. Harv Eker explica que, si queremos ser ricos, debemos controlar nuestras vidas.

Es muy común que las personas pobres se pongan siempre en el papel de víctima, responsabilizando a otros por lo que no funciona en sus vidas.

  1. La gente rica juega al juego del dinero para ganar. La gente pobre juega al juego del dinero para no perder

Los ricos intentan enriquecerse en permanencia para tener cada día un patrimonio mayor al del día anterior. Entre otras cosas lo consiguen ya que se marcan objetivos financieros muy ambiciosos.

Las personas de clase media y baja en cambio se conforman con ganar lo suficiente para pagar las facturas y llegar a fin de mes. Y, por desgracia, debido a la ley de la atracción, si no aspiras a ganar más, seguirás viviendo con lo justo.

  1. La gente rica se compromete a ser rica. La gente pobre desearía ser rica

Si no sabemos lo que queremos, nunca vamos a lograrlo. Si queremos ser ricos, tenemos que esforzarnos y comprometernos a alcanzar la riqueza. De lo contrario nos quedaremos por el camino y nos conformaremos con una vida mediocre en términos financieros.

  1. La gente rica piensa en grande. La gente pobre piensa en pequeño

El miedo, muchas veces, impide que pensemos en grande. Si queremos ser ricos, debemos pensar en grande. De lo contrario, como ya hemos dicho, nos conformaremos con lo justo para vivir una vida modesta.

  1. La gente rica se centra en las oportunidades. La gente pobre se centra en los obstáculos

Donde los pobres ven obstáculos, los ricos ven oportunidades. Aquí T. Harv Eker enfatiza mucho en la importancia de crecer como persona puesto que de esta manera lo que nos parecían anteriormente problemas muy grandes ahora los veremos como problemas insignificantes y de fácil solución.

De nuevo, todo esta en tu mente, y si no tienes una mente millonaria nunca conseguirás llegar a ser millonario.

  1. La gente rica admira a otra gente rica y próspera. A la gente pobre le molesta la gente rica y próspera

La gente pobre suele pensar que los ricos son malos y egoístas. Pero hay muchas personas muy ricas que son tremendamente generosas y bondadosas, al igual que hay personas pobres que son terriblemente egoistas. Por lo tanto, las personas son buenas o malas independientemente del dinero que tengan y, por lo tanto, una persona buena va a seguir siéndolo cuando sea rica, mientras que una persona mala lo seguirá siendo cuando sea rica.

Al respecto T. Harv Eker cuenta una anécdota que habla por sí sola: cuenta que un año, por Navidades, estaba ditribuyendo comida caliente por un barria marginal de Los Angeles en su Jaguar negro descapotable. Al verle, unos muchachos le comenzaron a tirar latas de cerveza como si estuvieran jugando al baloncesto y le insultaron por tener dinero. A continuación aparcó su coche para entregar la comida a una familia y cuando volvió a penas 10 minutos después, otros chicos le habían rayado todo el coche.

Así que a la semana siguiente decidió seguir entregando la comida navideña a familias necesitadas, pero esta vez lo hizo en un coche de alquiler de gama media-baja. En este caso no tuve absolutamente ningún incidente con el vehículo, y eso que se trataba de exactamente el mismo barrio marginal al que había acudido la semana anterior.

La conclusión es que debes evitar esos pensamientos de odio hacia los ricos si quieres prosperar. Por lo tanto, en vez de criticar a los ricos, debes pasar a admirarlos, imitarlos y aprender de ellos. Es por eso que yo recomiendo siempre leer las biografías y escritos de inversores exitosos para aprender de ellos.

  1. La gente rica se relaciona con personas positivas y prósperas. La gente pobre se relaciona con gente negativa y sin éxito

La gente rica se rodea de personas exitosas que, además de ser positivas y entretenidas, les abrirán las puertas hacia un éxito todavía mayor.

En cambio, los pobres prefieren estar rodeados de «perdedores» y de gente que no hace otra cosa que quejarse de su situación en vez de intentar cambiarla.

  1. La gente rica está dispuesta a promocionarse ella misma. La gente pobre piensa de forma negativa en lo referente a la venta y la promoción

Para enriquecer hay que saber venderse. La gente rica es especialista en promover sus productos y servicios. Si creemos que no valemos y no nos promocionamos bien, nunca ganaremos suficiente dinero como para ser ricos.

Sé que esto te resultará difícil, sobre todo si vienes de un entorno donde se inculca la modestia y donde no está bien visto hablar de los logros de uno mismo. pero te diré por experiencia personal que es importante dejar atrás tus creencias limitantes al respecto y que debes darte publicidad a ti mismo, siempre que esta sea certerá, por supuesto. Verás, yo siempre saqué excelentes notas en la escuela y en l universidad (por si no lo sabes, obtuve el Premio Extraordinario de Fin de Carrera y, durnate el Master obtuve no sólo el Premio al Mejor Estudiante del departamento, sino también el Premio a la Mejor Tesis) y gané numerosos trofeos en distintos deportes, pero lo cierto es que a pesar de ser algo muy positivo, no me atravía a contarlo por miedo a que me tacharan de vanidosa o de faltarme modestia. Con el tiempo me di cuenta de que ese pensamiento me estaba limitando y no me estaba permitiendo mostrarle a todo el mundo mi gran potencial. Así que decidí hacer la prueba y poco a poco ir abriéndome sobre mis éxitos. Cual fue mi sorpresa al ver que no sólo la gente no me tachaba de vanidosa, sino que me «reñían» por no haberselo dicho antes pues todos esos premios tanto académicos como deportivos mostraban mi tenacidad, fuerza de voluntad y gran responsabilidad, aspectos muy importantes en la vida profesional. Y a raiz de este pequeño cambio de actitud se me abrieron muchas más puertas.

En definitiva, con esta anécdota lo que pretendo es reforzar lo que dice el autor de «Los Secretos de la Mente Millonaria», que es muy importante promocionarte a tí mismo si deseas prosperar en la vida, de lo contrario te quedarás estancado y con numerosos remordimientos.

  1. La gente rica es más grande que sus problemas. La gente pobre es más pequeña que sus problemas

Los ricos no se quejan de los problemas, sino que se centran en encontrar la solución y poder seguir avanzando en la vida.

Los pobres en cambio se limitan a quejarse de sus problemas, lo cual hace que se queden estancados.

  1. Los ricos son excelentes receptores. Los pobres son malos receptores

Tienes que aprender a recibir, sea dinero, conocimiento o lo que sea.

El motivo es que si eres un mal receptor, no recibirás nada puesto que nadie querrá darte nada. Y, si no recibes dinero, pues no podrás hacerte rico.

  1. Los ricos eligen que se les pague según los resultados. Los pobres eligen que se les pague según el tiempo empleado La gente pobre prefiere un salario fijo y que se les pague por horas, es por eso que la gran mayoría desea ser empleado. El problema es que nuestro tiempo es limitado, entonces, si elegimos cobrar por hora, nuestra riqueza también será limitada.

Los ricos, por el contrario, aumentan su riqueza añadiendo valor a sus servicios y productos y cobrando por resultado (lo que en inglés se conoce como «success fee», es decir cobro en caso de éxito). En otras palabras, están dispuestos a correr el riesgo de fracasar y no cobrar nada puesto que saben que en caso de éxito, ganarán mucho más de lo que estaban dispuestos a perder en caso de fracaso.

  1. Los ricos piensan: «las dos cosas». Los pobres piensan: «o esto o lo otro»

La gente rica no se conforma con tener que elegir una única opción, por lo que siempre están buscando la forma de tener todo lo que quieren.

En cambio, los pobres están siempre haciendo elecciones: o la familia o el trabajo, o ganar dinero haciendo algo que no te gusta o seguir tu pasión y ganar poco.

Volvemos a la idea que es recurrente a lo largo del libro: si no tienes una mente millonaria, tendrás que hacer sacrificios y, en este caso, elecciones.

  1. Los ricos se centran en generar ingresos pasivos. Los pobres se centran en lo que ganan con su trabajo

Los pobres se conforman con un sueldo, lo que se conoce como ingresos activos pues dependen directamente del tiempo que se le dedique. A mayor número de horas trabajadas, mayor sueldo, con el límite que toda persona tiene de las 24 horas diarias y la necesidad de descansar.

EbookEn cambio, los ricos trabajan para generosas numerosas fuentes de ingresos pasivos que no dependan del tiempo que les dedican.

  1. La gente rica administra bien su dinero. La gente pobre administra mal su dinero

Los ricos administran bien el dinero para conseguir la libertad financiera. La gente pobre suele pensar que no tiene suficiente dinero para administrar y, por lo tanto, lo malgastan.

Si consideras que no sabes gestionar tus finanzas correctamente, te animo a que le eches un vistazo a este otro artículo donde te explico cómo crear un presupuesto desde 0 y constituirte tu fondo de seguridad para que tengas unas finanzas sanas y puedas comenzar a invertir, precisamente para generar ingresos pasivos.

  1. Los ricos hacen que su dinero trabaje duro por ellos. Los pobres trabajan duro por su dinero

Los pobres se contentan con pensar a corto plazo, por lo que están dispuestos a sacrificar su tiempo, siu salud y sus relaciones personales con ganar dinero con su trabajo.

Los ricos en cambio piensan a largo plazo y consiguen una forma de que el dinero trabaje para ellos. Están dispuestos a invertir en activos que a corto plazo tal vez no les generen ingresos pero que a medio y largo plazo les haga aumentar significativamente su patrimonio y los ingresos que reciben mensualmente.

Es precismente por eso que yo en el blog siempre recomiendo tener una visión a largo plazo de las cosas (sea de inversiones o de otros temas más personales) puesto que de esa manera tendrás una mayor probabilidad de tomar las decisiones acertadas en tu vida y no te dejarás arrastrar por cosas negativas como la gratificación instantánea, por ejemplo.

  1. Los ricos actúan a pesar del miedo. Los pobres dejan que el miedo les paralice

La gente rica sabe seguir adelante a pesar del miedo. Por lo tanto, no les importa embarcarse en nuevos proyectos auque no tengan toda la información necesaria puesto que saben que tienen las aptitudes necesarias para encontrar una salida adecuada según el proyecto vaya progresando, y sabrán cómo afrontar los problemas cuando lleguen.

En cambio, la gente pobre tiene miedo de salir de su zona de comodidad y fracasar. De hecho, es mayor el miedo al fracaso que la esperanza de éxito, por lo que no se lanzan a menos que estén 100% de que el proyecto va a tener éxito. Y como eso es imposible en la mayoría de los casos, pues al final no se lanzan. en temas de inversiones esto quoiere decir que dejan pasar excelentes oportunidades de inversión simplemente porque les ha paralizado el miedo al fracaso.

Por lo tanto, sSi quieres ser rico, es importante que sepas actuar y pasar a la acción, aunque tengas miedo de fracasar (o de perder dinero, si se trata de inversiones).

  1. Los ricos aprenden y crecen constantemente. Los pobres piensan que ya lo saben todo

Para conseguir el éxito y la riqueza que quieres, tienes que aprender habilidades y estrategias de inversión.

La gente rica adquiere nuevos conocimientos todos los días. La gente pobre no tiene interés en adquirir nuevos conocimientos y se contenta con lo que aprendió en la escuela o al comienzo de su carrera profesional pues consideran que ya lo saben todo.

Conclusión

Como hemos visto, en el libro «Los Secretos de la Mente Millonaria» T. Harv Eker explica que lo que oíamos en la infancia sigue teniendo mucho peso en las decisiones que tomamos hoy en día en la vida adulta, aunque sea de forma inconsciente. Por eso, Eker afirma que es importante detectar las creencias limitantes que tenemos y actuar lo más rápidamente posible para cambiarlas. De lo contrario, seguiremos dejándonos guiar por unas creencias que nos hacen autosabotear el éxito y riqueza en nuestras vidas.